Los ojos pueden infectarse con bacterias, hongos o virus. Las infecciones de los ojos pueden ocurrir en distintas partes del ojo y afectar sólo un ojo o ambos.
La otitis media aguda es una inflamación del oído medio (habitualmente acompañado de infección) que aparece en forma abrupta (en pocas horas) y produce:
Los ojos pueden infectarse con bacterias, hongos o virus. Las infecciones de los ojos pueden ocurrir en distintas partes del ojo y afectar sólo un ojo o ambos.
SÍNTOMAS DE LA DIABETES
Los cuatro síntomas que son más comunes en la diabetes son:
*Aumento de la sed
*Orinar frecuentemente
*Tener mucha hambre
*Pérdida de peso sin motivo aparente.
Cada una de las células del cuerpo necesita energía para poder sobrevivir. Las personas obtienen la energía convirtiendo los alimentos que come en grasas y azúcares (glucosa). Esta glucosa viaja por el torrente sanguíneo como un componente normal de la sangre. Las células de la sangre toman entonces una pequeña cantidad de glucosa de la sangre para utilizarla como energía. La sustancia que permite que la célula tome la glucosa de la sangre es una proteína llamada insulina.
La insulina es producida por las células beta que se encuentran en el páncreas, órgano que se localiza cerca del estómago. Cuando la glucosa en sangre incrementa, las células beta secretan insulina al torrente sanguíneo y la distribuyen a todas las células del cuerpo.
Una persona con diabetes tipo 2 o diabetes gestacional no puede producir una cantidad suficiente de insulina o la que produce no es “sensible”, lo que significa que el cuerpo no puede utilizarla de manera adecuada. Una persona con diabetes tipo 2, produce nada o muy poca insulina. Sin la insulina necesaria, las células del cuerpo no pueden utilizar la glucosa que está en la sangre y empiezan a tener hambre mientras que la glucosa se va acumulando en el torrente sanguíneo.
En respuesta de esta falta de energía en las células, el cerebro manda señales que le dicen al cuerpo que coma más. Mientras tanto, otras células del cuerpo intentan obtener energía rompiendo las células grasas y el músculo. El hígado puede convertir las proteínas del músculo en glucosa. Entonces un ciclo vicioso inicia: Se crea más glucosa pero no se puede transformar en energía debido a que no hay suficiente cantidad de insulina para llevar la glucosa del torrente sanguíneo a las células del cuerpo.
Cuando hay mucha glucosa en la sangre, el cuerpo se trata de deshacer de ella por medio de la orina. La orina de las personas sanas, no contiene azúcar. En las personas con diabetes el exceso de glucosa absorbe el agua así como lo haría una esponja. La personas producen cantidades excesivas de orina debido a toda esta agua. Toda esta orina hace que la persona sienta sed, por lo que toma agua de forma excesiva.
Todo lo anterior se debe a una falta de insulina que provoca que las personas con diabetes desarrollan los síntomas clásicos de la diabetes: Pierden peso pero tienen mucho apetito, toman agua en exceso y van al baño a orinar constantemente.
Todos nos alegramos cuando aparece el sol en verano, pero a pesar del placer que proporciona , siempre debes garantizar una protección adecuada a la piel del bebé.
La osteoporosis se conoce como la enfermedad silenciosa. Esta enfermedad afecta mayormente a las mujeres y consiste en la pérdida de masa ósea y los huesos se van volviendo más porosos y frágiles. Con el tiempo, los huesos se van debilitando y hace que la persona que lo padece tenga más probabilidades de fracturarse.
Ginecología
Fibroma uterino
Una de cada tres mujeres con edades comprendidas entre los 35-55 años lo padece.
Los fibromas son tumores benignos muy frecuentes que se desarrollan en el útero o matriz, también conocidos como liomiomas o miomas del útero. En la mayoría de los casos, estos tumores no se manifiestan por ningún síntoma y únicamente los que provocan complicaciones son candidatos a tratamiento médico o quirúrgico.
El tamaño de los fibromas varía de muy pequeño (del tamaño de una moneda) a más grande que un melón. Un fibroma uterino de gran tamaño puede hacer que el útero se dilate hasta el tamaño de un embarazo de seis o siete meses. Puede haber un fibroma dominante o un conglomerado de varios fibromas pequeños.
Está formado por tejido muscular y tejido conjuntivo fibroso. Es un tipo de tumor frecuente, que afecta al 20% de las mujeres de más de 35 años. Por lo general, se descubre entre los 40 y 50 años, cuando los síntomas comienzan a manifestarse. Es de origen desconocido, pero es más frecuente en ciertas familias y en las mujeres de raza negra. Con frecuencia se asocia a otras anomalías del útero, en particular a la endometriosis (presencia de fragmentos de mucosa uterina fuera de su localización normal).
Síntomas
Si bien muchas mujeres nunca se enteran de que tienen fibromas uterinos, los síntomas pueden incluir:
• Periodos menstruales dolorosos
• Abundante sangrado menstrual (que puede generar una deficiencia de hierro o anemia)
• Orina más frecuente o incomodidad al orinar
• Sensación de estar llena o presión en la parte inferior del abdomen
• Dolor de espalda
• Estreñimiento
• Dificultad para concebir
Diagnóstico
La exploración ginecológica permite establecer el diagnóstico: revela un aumento del volumen del útero, que es de consistencia dura y fibrosa. Para precisar el tamaño y la localización del fibroma, se recurre a diversas pruebas complementarias. La ecografía de la pelvis permite evaluar el número de fibromas y su dimensión. Mediante el examen radiológico del útero (histerografía) se puede apreciar el aspecto de la cavidad uterina. El examen directo de la cavidad uterina (histeroscopia) posibilita el diagnóstico de un fibroma submucoso (en relieve en la cavidad uterina).
Evolución
Los fibromas uterinos son de evolución más bien lenta y experimentan regresión después de la menopausia. En su mayoría, son bien tolerados o provocan trastornos moderados. Sin embargo, algunos pueden originar complicaciones graves: - pérdidas de sangre abundantes que son responsables de anemia, malestar y, muy raramente, la formación de coágulos (trombosis) en la cavidad pélvica; - complicaciones mecánicas, como torsión o compresiones.
Tratamiento
Un fibroma de volumen moderado y que no causa ningún síntoma únicamente exige vigilancia. El tratamiento sólo está indicado para los fibromas uterinos que ocasionan trastornos o que provocan complicaciones. La elección del método terapéutico depende del volumen, de la localización y de las consecuencias del fibroma o los fibromas. Un tratamiento hormonal (hormonoterapia) puede disminuir los síntomas provocados por la presencia de uno o más fibromas.
En algunos casos, el tratamiento quirúrgico es la opción elegida. En la mujer de menos de 40 años, que puede desear un embarazo, se prefiere el tratamiento conservador: consiste en extirpar el fibroma (miomectomía) y respetar el útero.
Según la localización y el tamaño del fibroma, se utilizan diversas técnicas para la ablación del tumor. La histerectomía está indicada cuando fracasa el tratamiento médico de las hemorragias, o cuando el fibroma provoca complicaciones graves.
Origen de los fibromas
No se conoce con exactitud el origen de la aparición de los fibromas, pero se cree que está asociado a una concentración local de estrógenos demasiado elevada. Diversos datos tienden a confirmar esta hipótesis: no existen fibromas antes de la pubertad; los fibromas aumentan cuando la mujer recibe un tratamiento a base de estrógenos y durante el embarazo; experimentan regresión o se estabilizan después de la menopausia.
Causas, incidencia y factores de riesgo
Las mujeres comúnmente presentan cambios en el estado emocional durante el embarazo, especialmente después del parto. Estos cambios pueden ser causados por cambios en los niveles hormonales. Muchos factores distintos a los hormonales también pueden afectar el estado de ánimo durante este período. Cambios en el cuerpo a raíz del embarazo y el parto
Cambios en las relaciones laborales y sociales. Tener menos tiempo y libertad para sí misma. Falta de sueño. Preocupaciones acerca de su capacidad como madre.
Los sentimientos de ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud, que también se denominan "depresión puerperal". Estos síntomas casi siempre desaparecen pronto, sin necesidad de tratamiento.
La depresión posparto puede ocurrir cuando la depresión puerperal no desaparece o cuando los signos de depresión comienzan uno o más meses después de dar a luz.
Se puede tener mayores probabilidades de experimentar depresión posparto si:
Tiene menos de 20 años.
Consumo de alcohol, alucinógenos o fuma (éstos también ocasionan riesgos serios para la salud del bebé).
No planeó el embarazo o tuvo sentimientos contradictorios acerca de éste.
Tuvo depresión, trastorno bipolar (por ejemplo, depresión maníaca) o un trastorno de ansiedad antes del embarazo o en un embarazo anterior.
Vivió un hecho estresante durante el embarazo o el parto, por ejemplo, una enfermedad, muerte o padecimiento de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, un parto prematuro o una enfermedad o anomalía congénita en el bebé.
Tiene un familiar cercano que haya experimentado depresión o ansiedad.
Tiene una mala relación con la pareja o es soltera.
Tiene problemas financieros (bajos ingresos, vivienda inadecuada).
Tiene poco apoyo de la familia, los amigos o la pareja.
Síntomas
Tristeza: La tristeza es desde luego el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Las pacientes se sienten bajas de ánimo, infelices y desgraciadas la mayor parte del tiempo aunque estos síntomas pueden empeorar en algún momento particular del día, como por las mañanas o por las tardes. En ocasiones, las pacientes pasan días malos y días buenos, siendo estos últimos realmente frustrantes ya que el día bueno previo hizo que se albergaran esperanzas de mejorar. A veces, a las pacientes les parece que no merece la pena vivir, precisamente en unos momentos en que deberían sentirse muy alegres.
Irritabilidad: La irritabilidad con frecuencia acompaña a la sensación de tristeza. La paciente puede estar irritable con sus otros hijos y ocasionalmente incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido quien no suele comprender qué es lo que está pasando.
Fatiga: Todas las nuevas madres se sienten un poco abrumadas y fatigadas, pero la madre con depresión postparto se siente tan agotada que llega a pensar que padece alguna enfermedad física.
Insomnio: Cuando por fin la madre se va a la cama puede que tenga dificultad para conciliar el sueño, o si duerme, puede que se despierte muy pronto, incluso aunque su pareja sea quien se ocupe de alimentar al bebé durante la noche.
Pérdida de apetito: Las madres deprimidas generalmente no tienen ni tiempo ni ganas de comer lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Algunas madres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.
Incapacidad para disfrutar: Lo que antes era un placer ahora no apetece y lo que antes interesaba ahora se convierte en aburrido. Esto es especialmente cierto en el caso de las relaciones sexuales. Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si es que en algún momento lo perdieron) antes de que transcurran 6 semanas del parto, pero las madres con depresión postparto suelen rechazar cualquier contacto sexual lo cual puede generar tensión en la pareja.
Desbordamiento: Las madres con depresión postparto tienen la sensación de no disponer de tiempo para nada, de no hacer nada bien y de no poder hacer nada para remediarlo. A estas pacientes les resulta realmente difícil el establecer nuevas rutinas para poder hacer frente al bebé y a la nueva situación que viven.
Ansiedad: Suele ser aguda y se puede presentar en forma de temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que este grite, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de cualquier otra forma. Algunas madres deprimidas perciben a su bebé como un objeto. En vez de sentir que han dado a luz a la criatura más cariñosa y adorable del mundo se sienten distantes de su hijo, al cual perciben como un pequeño ser misterioso y extraño, cuyos pensamientos (de tener alguno) son insondables y cuyas necesidades y emociones deben ser en algún modo satisfechas. La tarea de la nueva madre deprimida que todavía no se ha "enamorado" de su hijo es realmente dura. No obstante, el amor surge al final, cuando el niño es mayor y más interesante.
Sin embargo, la depresión postparto puede desarrollarse aún cuando el amor por el recién nacido sea intenso. En estos casos, la madre teme desesperadamente perder a su precioso bebé por no cuidarlo bien, porque no se desarrolle adecuadamente, por una infección o bien teme que muera súbitamente. Un simple catarro puede causar una gran preocupación. La madre puede obsesionarse con el peso del bebé y alarmarse si llora demasiado o incluso si pasa mucho tiempo en silencio, llegando a pensar: ¿habrá dejado de respirar? Es frecuente que la paciente desee ser constantemente tranquilizada por su pareja, su familia, su médico o cualquier otra persona.
La ansiedad también puede hacer a la madre preocuparse por su propia salud. Puede sentir pánico cuando su pulso se acelera o si tiene alguna palpitación, llegando incluso a pensar que tiene algo malo en el corazón o que está al borde de un accidente cerebrovascular. En ocasiones se siente tan debilitada que piensa que tiene alguna enfermedad terrible y que nunca volverá a tener energía de nuevo. Estas sensaciones extrañas e inusuales le harán plantearse la pregunta ¿Me estoy volviendo loca? (La respuesta es NO).
Tratamientos
La depresión después del parto puede ser tratada de varias maneras. Los grupos de apoyo pueden ayudar. Algunas mujeres asisten a la terapia o asesoramiento con un profesional de la salud mental. Este profesional puede hablar con la mujer sobre los riesgos y beneficios de los medicamentos antidepresivos.
Los antidepresivos comunes para tratar la depresión después del parto son parte de un grupo de medicamentos llamados inhibidores selectivos de serotonina (SSRIs, por sus siglas en inglés). Los nombres de algunos de estos medicamentos son:
Zoloft (sertralina), Paxil (paroxetina), Celexa (citalopram), Prozac (fluoxetina)
Al igual que muchos medicamentos, los antidepresivos pueden causar efectos secundarios y pueden variar de mujer a mujer. Dado que ningún medicamento es completamente seguro, la mujer y su equipo de profesionales de la salud deben estudiar su caso y tomar en cuenta los riesgos y beneficios de los varios medicamentos.
La lactancia y los antidepresivos
La leche materna es el mejor alimento para un bebé durante el primer año de vida. Si la mujer está tomando un antidepresivo, parte será transmitido a la leche materna. Por esta razón, los profesionales de la salud le ofrecen a la mujer que lacta la dosis más baja posible para aliviar sus síntomas..