Falleció el poeta pasotorense Enrique Bacci
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Enrique Bacci nació en Paso de los Toros en el año 1960, vivía desde hace muchisimos años en Atlantida sin olvidar sus origen pasotorense y de donde se inspiró para escribir varias obras, con un afecto muy especial por el ferrocarril. Por intermedio de Integrarte publicó algunas de sus obras entre ellas: "Midland" 2002, "Temprana Bocanda" 2004, “Valdirio, maquinista” 2006, este último tras recopilar una serie de textos “de un ferroviario sin pretensiones literarias” que consiguió en un baúl de su familia.
Su obra se ha publicado en revistas de crítica literaria de México y en la reciente antología País Imaginario, escrituras y transtextos selección de poetas latinoamericanos hecha por Maurizio Medo, (Ecuador, octubre 2011). El sello editorial Fuga, de Chile publicaó su trabajo aguas de Te Aroha.
Entrevista realizada en el año 2013 por El Tiempo de Venezuela durante su participación como invitado en especial de la edición regional del Festival Internacional de Poesía 2013 de Anzoátegui.
Con una chemise, sandalias con medias, sonrisa casi permanente y trato afable, la imagen del poeta Enrique Bacci (Paso de los Toros, 1960) contrasta con la mayoría de los literatos de su naturaleza.
Desprendido de poses prediseñadas y egocentrismos acorazados, el autor de “Lejanías” -su favorita- y fanático del mítico club de fútbol Peñarol de su Uruguay natal, el poeta charrúa entiende la razón de ser de su trabajo como un gesto de solidaridad, de salir al encuentro del prójimo.
- Servir al prójimo es el objetivo central del cristianismo. ¿Es usted cristiano?
- Soy cristiano, soy religioso. Entiendo que el cristianismo le aportó al hombre la posibilidad de revisar los vínculos y obviamente ser solidario con el prójimo es un requisito que no debe ser sólo de los cristianos sino de todo ser humano.
- ¿Qué valoración hace de la poesía latinoamericana de hoy?
- Es un momento de fermento, de intercambio, de posibilidades reales en las que los poetas sureños leen a los del norte, los del norte leen a los sureños, los mexicanos, los salvadoreños, los venezolanos. América Latina debe ser, si es que no lo es, un solo continente, una sola patria, con su multiplicidad de voces y variantes expresivas, pero en definitiva todos tratando de apostar a la palabra como un mecanismo de ayuda, de solidaridad de espíritu.
- En los países caribeños la mayor apuesta eran el deporte y las carreras técnicas. Hoy el auge literario tiene ganas de hacerse sentir tanto como pasó en los países del sur.
- Yo te diría que esto que estoy viendo en Venezuela no está, ni siquiera pensado, para Uruguay. Ustedes están consiguiendo conformar una dinámica de trabajo, de inserción en los lugares más lejanos y ocultos del país, y me llena de una envidia sana porque cuánto nos cuesta en el sur entender que este es el mecanismo para lograr el verdadero cambio y la verdadera transformación.
Bacci ofreció estas declaraciones en un evento realizado recientemente en el barrio El Viñedo de Barcelona, en el cual los alumnos del liceo Miguel Otero Silva le mostraron sus cualidades literarias.
Poesía contra poder
Oriundo de una familia ferroviaria a la que el tren le cambió la vida, como a otras tantas de pueblos de la provincia de la república oriental a principios del sigo XX, compartió igual con profesores, alumnos, empleados, colegas y curiosos. No tiene distingos.
- ¿Cuál es el principal objetivo que se plantea el poeta latino en la actualidad?
- El objetivo en definitiva tiene que ver con revisar la palabra, revisar su contexto, su conformación, para hacer de ella un arma que no sólo revierta el status quo de las cosas, sino también la forma de comunicarnos, la forma de nombrar, de presentar y de resolver los problemas. También la palabra tiene deudas con los problemas sociales y con todo cuanto concierne a la realidad de este continente, siempre postergado y sumergido. Los poetas, en mayor o menor medida, tratamos de ser rigurosos –o deberíamos- frente a las responsabilidades, para ser la voz de los que a veces no pueden tener voz.
- ¿El poder sigue siendo el principal obstáculo para hacer poesía?
- Sí, sin duda. Pero también el temor a los cambios, a pensar que mediante la palabra no se puede lograr mucho, esa desestimación del lenguaje como estimulación de elemento de cambio. Los cambios logrados, si no se manifiestan, si no se comunican, no se validan. Es bueno que los cambios positivos sean conocidos por todos, que se hagan trascender.
- ¿Cómo hacer para compartir estas iniciativas gubernamentales sin que su prosa se sienta comprometida?
- El compromiso existe. Al menos en mi literatura. No puedo concebir la literatura si no es ante la conformación del otro. No puedo entender la poesía si no va en función del hombre como elemento último que todo lo hace y que todo debería tener. Desde ese lugar, los sitios de poder niegan al poeta.
No me preocupa mayormente, pero sí es evidente que tratan de poner un freno. Afortunadamente estamos en los tiempos en los que América Latina decidió cambiar y creo que desde ese caballo no nos tumban.







