La isabelina Juliana Miranda Inzúa se destaca en proyecto de UTEC Paysandú

"Luego de tomarlo se puede comer o tirar a la basura": estudiantes de la UTEC de Paysandú desarrollaron un vaso comestible y biodegradable

El vaso puede contener café caliente y luego de tomarlo se puede comer o tirar a la basura "sin generar un desecho".

Estudiantes de la Universidad Tecnológica (UTEC) de Paysandú desarrollaron un vaso comestible y biodegradable que no impacta en el medio ambiente.

Camila Cheveste y Juliana Miranda, las estudiantes, elaboraron un envase que puede contener café caliente y que luego de tomarlo se puede comer o tirar a la basura "sin generar un desecho", informó la UTEC en un comunicado.

El vaso fue pensado desde el inicio como un recipiente versátil. "Se nos ocurrió hacer un vaso que sirva tanto para bebidas frías como calientes", explicó Juliana.

La idea, comentaron, surgió por el "uso masivo" de vasos descartables en eventos y servicios de catering, donde tras un consumo breve el residuo se descarta.

Proceso
Las estudiantes participan en la cocina comunitaria donde realizan parte de las pruebas. Usaron las instalaciones del Laboratorio de Innovación Abierta (LabA) para evaluar la resistencia del material, detalló la UTEC. En ese laboratorio elaboraron láminas del envase "para analizar su comportamiento frente a distintos líquidos y temperaturas".

"En la actualidad se desechan miles de toneladas de plástico y la industria alimentaria aporta gran cantidad de estos desechos", manifestó Juliana.

El proyecto está en una etapa avanzada. "Pensamos en la experiencia de tomar un café y después comer una galletita, que en este caso sería el vaso", resumió la estudiante.

 

El desarrollo se enfocó en lograr un equilibrio entre resistencia, sabor y textura. "Para la formulación trabajaron principalmente con harinas y almidones que permitieran generar estructura sin que el material se desintegre al contacto con el líquido", indicó el comunicado.

Desde la UTEC señalaron que los ensayos que realizaron tuvo "resultados positivos". "El envase soportó varias horas con agua fría y cerca de una hora con agua caliente, absorbiendo progresivamente el líquido sin perder su forma ni volcar el contenido", añadieron.

Las estudiantes ajustaron la receta para evitar que el envase quede duro al exponerse a distintas temperaturas. Además, optaron por harina de arroz en lugar de trigo, "lo que permite que el producto sea apto para personas veganas y celíacas".

Si bien el foco lo tienen puesto en el vaso, no descartan que a futuro puedan ampliar el desarrollo a otros formatos, como bandejas o recipientes para alimentos secos.