Histórico órgano de tubos proveniente de Suiza ya está en la Iglesia San Pedro de Durazno

Un instrumento de excepcional valor musical y patrimonial, construido en 1971 en Ginebra, Suiza, llegó a Durazno para incorporarse a la Parroquia San Pedro. Su instalación abrirá nuevas posibilidades para el desarrollo cultural, musical y educativo del departamento.

Este jueves 8 de octubre se concretó el ingreso a la Iglesia San Pedro de Durazno del histórico órgano de tubos procedente de Ginebra, Suiza, cuya incorporación representa un acontecimiento significativo para el patrimonio cultural de la ciudad.

El instrumento fue construido en 1971 por la Manufacture de Grandes Orgues de Genève y perteneció al Temple de la Servette, en Suiza. Cuenta con aproximadamente 1.500 tubos, 21 registros y tres teclados manuales, características que lo convierten en una pieza de extraordinario valor musical.

Su llegada a Durazno fue posible gracias a un proyecto impulsado por Mario D'Amico Holzmann, con la colaboración de numerosas personas e instituciones, entre ellas el Gobierno de Durazno, que apoyó su traslado hasta nuestra ciudad.

Uno de los aspectos más destacados de esta incorporación es la particular relación entre el instrumento y la arquitectura de la Iglesia San Pedro, emblemática obra del ingeniero Eladio Dieste.


D'Amico Holzmann explicó que se trata de “un instrumento fabuloso con una concepción, una filosofía de construcción muy similar a la que empleó Dieste para la construcción, la concepción de esta iglesia”.

Destacó además la “increíble coherencia que hay entre templo e instrumento”, señalando que, aunque el órgano no fue diseñado para este lugar, parece haber sido concebido especialmente para él.
“Es como si hubiera estado pensado para aquí y fue construido incluso en el mismo año, así que es casi milagroso esta coincidencia”, expresó.
El especialista señaló que el instrumento responde al estilo neobarroco y a un principio constructivo denominado Werkprinzip, en el que los diferentes cuerpos sonoros se reflejan en la estructura exterior del órgano, generando una relación particular entre su arquitectura y la acústica del espacio.

Un instrumento único en Latinoamérica

D'Amico Holzmann destacó el carácter excepcional del órgano, al que calificó como único en Latinoamérica, y señaló que construir actualmente un instrumento de estas características tendría un costo superior al millón y medio de dólares.

El órgano pertenecía a un templo protestante de Ginebra que será demolido, circunstancia que permitió gestionar su traslado a Uruguay mediante una donación.

Según explicó, existía interés de otros países por recibirlo, incluso de México, pero finalmente se concretó su destino en Durazno.

También destacó la generosidad de los donantes suizos, la colaboración de la Embajada de Suiza y el trabajo de numerosos voluntarios que han hecho posible la llegada de estos instrumentos a Uruguay.

La iniciativa forma parte de un proyecto más amplio que busca dotar de órganos tubulares a las 19 capitales departamentales del país, recuperando y ampliando las posibilidades de desarrollo de la música organística.
Un nuevo espacio para la cultura y la formación musical



La incorporación del órgano representa mucho más que la llegada de un instrumento histórico. Su presencia en Durazno permitirá generar nuevas oportunidades para la formación musical, el intercambio artístico y la realización de conciertos, acercando a estudiantes, músicos y público en general a un instrumento de características excepcionales.

De esta manera, la Iglesia San Pedro sumará a su reconocido valor arquitectónico una nueva dimensión musical y cultural, fortaleciendo su condición de espacio de referencia para la comunidad.

Su inauguración está prevista para 2027




Tras su llegada, comenzará el proceso de instalación del órgano dentro del templo, una tarea especializada que demandará aproximadamente un mes y medio de montaje técnico.

Posteriormente se desarrollará la etapa de armonización, que podría extenderse durante otro mes, para ajustar la sonoridad de sus aproximadamente 1.500 tubos a las características acústicas de la iglesia.

De acuerdo con las estimaciones de D'Amico Holzmann, el instrumento podrá ser apreciado por el público durante 2027.

Con su llegada, Durazno incorpora una pieza de enorme valor patrimonial que une historia, arquitectura y música, y que proyecta nuevas oportunidades culturales y educativas para las futuras generaciones.